7 de marzo de 2011

Estados Unidos y el levantamiento Social del mundo árabe: ¿Geoestrategia o plan de contingencia?

            El apoyo moral que brindara EUA a los levantamientos sociales en Túnez y Egipto ha desvelado interrogantes como: ¿Por qué EUA no intentó evitar la deposición de sus aliados estratégicos en dichos países? La respuesta es una cuidadosa valoración de Costo Político y sentido común. A pesar de que EUA había sostenido alianzas estables por varios años con los regímenes de Zine El Abidine Ben Alí y Hosni Mubarak, las sostenidas violaciones a los Derechos Humanos, la falta de apertura política y la corrupción de las autoridades a todos los niveles fueron siempre temas pendientes que minaban la credibilidad global de EUA. Entonces, ¿Por qué EUA no presionaba abiertamente a estos regímenes para tratar los asuntos antes mencionados? Una vez más la exquisitez del sentido común con conocimiento de causa arroja luz sobre una generalización de la Política Exterior estadounidense, y es que es preferible establecer una relación estratégica pragmática con un régimen autoritario presto a los intereses Occidentales que un régimen más o menos democrático que rechace los mismos.
            Siendo esto así, ¿Por qué EUA apoyó a los protestantes en la consecución de su causa? La respuesta a esta pregunta requiere un poco más de ampliación y detenimiento. No era ajeno al conocimiento de la Administración Obama que al menos en Túnez –inicialmente- existían condiciones de volatilidad social que podían escalar hasta desembocar en los resultados conocidos por todos, por lo que apegarse a una posición de contingencia fue lo deseable tanto en Túnez, como en Egipto y Libia.
            Esto nos lleva a otra generalización sobre la Política Exterior de EUA, siendo que existen condiciones inminentes para la caída de un régimen a través de la revuelta social, el costo político de tratar de conservar el statu quo es demasiado elevado –lección aprendida durante la caída del último Sah de Irán, Mohammad Reza Pahlevi-. Por lo tanto, para mejorar su credibilidad internacional EUA se coloca del lado ganador de la Historia: primero, apoyando las reformas exigidas por los manifestantes, y posteriormente pidiendo la dimisión tanto de Ben Alí como de Mubarak.
            En este punto se logra la consecución de dos objetivos altamente deseables para EUA, como son la supresión de dos regímenes autoritarios y el mejoramiento de su prestigio global a través de la promoción de reformas democráticas.

El caso de las protestas masivas en Libia, dicha situación adquiere una dimensión significativamente más compleja que en los casos antes mencionados. Inicialmente, las posiciones de EUA y la UE al unísono fueron de un aletargado rechazo a la creciente violencia -podemos afirmar en este caso que la razón de ello fue la presencia de ciudadanos estadounidenses y europeos en Libia que podían quedar a merced de posibles represalias de las autoridades-, así como la valoración profunda de las repercusiones que la situación de inestabilidad podían ejercer sobre los precios internacionales del petróleo y la posible interrupción del abastecimiento de crudo a Europa (aproximadamente 1.5 millones de barriles por día).
            Aprovechando el impulso e intensificación de las protestas desde Benghazi hasta el resto del país, EUA y la UE decidieron escalar su posición crítica ante la presunta utilización de las fuerzas armadas contra la población civil por parte del Coronel Gadafi. Posteriormente, a esta posición se suman sanciones tanto de EUA y la UE, así como de Rusia y el Consejo de Seguridad de la ONU.
            Observemos ahora el reposicionamiento de la sexta flota estadounidense hacia el Mar Mediterráneo atravesando el Canal de Suez, cerca de la costa libia. A pesar que el Departamento de Estado de EUA y la OTAN declararon que “ninguna opción esta fuera de la mesa”, considero que las probabilidades de una intervención militar en Libia son limitadas, pero no nulas. En buena medida la opción de una intervención –aérea o de combate completo- se definirá por la mayor o menor resistencia que presente Gadafi y su élite política a dejar el poder. Tomando en cuenta que la OTAN asegura tomaría acciones solamente si así lo recomienda el CS-ONU, así como el rechazo expresado tanto por Rusia como por China a una intervención armada en la crisis o al establecimiento de una zona de exclusión aérea, con el argumento de que tales medidas no harían más que recrudecer la crisis interna con repercusiones como: el éxodo masivo hacia el Sur de Europa; el resquebrajamiento de la organización política nacional de Libia; un escenario prolongado de guerra civil –con posibles efectos multiplicadores sobre la militancia radical islámica-; y la pérdida de control sobre los yacimientos petrolíferos libios.
            Considero que la estrategia de EUA en este sentido apunta a un enfoque de tipo Soft Power con ahogamiento económico y presión enérgica de la comunidad internacional, y en el que la presencia de la sexta flota próxima a la costa libia cumple una función de contingencia en caso de una posible “última movida” de Gadafi, tomando en cuenta su creciente arrinconamiento y aislamiento, a pesar de las contadas voces de empatía a su favor desde América Latina.
            A pesar de que algunos, con alarmante simplicidad, aseguran que EUA y la OTAN iniciarán una intervención militar en Libia, aprovechando el ímpetu de la crisis interna para hacerse con el control de sus yacimientos petrolíferos, considero que en este particular la geoestrategia estadounidense apunta: primero, hacia el aseguramiento vital mínimo de la zona de interés estratégico en caso de contingencia; y segundo, en el nivel de discurso, reconocer la legitimidad de la causa de los protestantes, y posteriormente –una vez que la situación empiece a estabilizarse tanto en Túnez como Egipto y Libia- iniciar intensivas comunicaciones de alto nivel, así como cooperación con la sociedad civil, para propiciar un cambio conducente favorable a los valores políticos de Occidente y a sus intereses en la zona. Como lo expresara la Secretaria de Estado, Hillary Clinton: “… el proceso de transición debe ser protegido de influencias anti-democráticas, sin importar de donde vengan. La participación política debe ser abierta a todos aquellos que rechacen la violencia y jueguen con las reglas de la democracia” (Departamento de Estado, 2011).
            Por ahora no podemos asegurar que el proceso de transformación social y política del Medio Oriente y Norte de África sea propiamente revolucionario (en su acepción clásica), sus resultados dependerán directamente de las nuevas formas de estructura política que surjan de la crisis –de la cual tampoco podemos asegurar ya ha alcanzado a todos los países que debía, tomando en cuenta la situación actual en Bahrain, Omán, Yemen, Siria y hasta Irán-. Algo que si podemos concluir es que el Mundo Árabe no será más sencillo, ni más pacífico, y en caso de tomar un camino más o menos democrático, el mismo no será una emulación de los sistemas democráticos Occidentales, dadas las particularidades sociales, culturales y religiosas de los países que lo conforman.
            De este modo, la nueva realidad en el Medio Oriente podría favorecer, en el mediano plazo, la Proyección Regional de Poder de Irán al quedar desarticulado Egipto de la política internacional proactiva, quien ejercía un relativo contrapeso de poder frente a Irán; y al aprovechar la coyuntura regional para ganar influencia en las nuevas élites políticas nacionales.

            A pesar que el presente análisis se ocupa de explicar asuntos estratégicos, y no de una reflexión profunda sobre los factores causales de la actual sinergia en el mundo árabe, resulta difícil vencer la tentación de realizar algunas teorizaciones que den sentido histórico y hasta civilizacional a tal fenómeno ya que el contexto actual evoca un proceso que subyace como una especie de ley social y política.
            Holísticamente estamos ante una nueva realidad, no exclusiva al Medio Oriente y al Norte de África, la misma incluye factores acelerantes de movilización social como la utilización de medios de comunicación instantáneos y de redes sociales globales, así como del masivo número de jóvenes con altas expectativas respecto de su propio futuro y de las oportunidades que su entorno debe ofrecerles.
            Sin dudas el futuro traerá consigo más transformaciones que impliquen la participación directa de los jóvenes como protagonistas de su propio futuro y como agentes de profundos cambios a todos los niveles de la sociedad. Los resultados vislumbrables plantean dos escenarios: uno en el que surgen cambios que contemplen más oportunidades para los jóvenes en estructuras políticas y económicas renovadas; y el otro en el que las transformaciones sean dispersas y caóticas, y que incrementen el resentimiento social. Todo dependerá de las metas y los liderazgos que activen y conduzcan el levantamiento social y político de los jóvenes.
Por: Luis Campos Pérez

4 comentarios:

  1. Me resulta curioso que los conflictos en el norte de Africa hayan estallado más o menos al mismo tiempo. Me suenan un poco a "El moro ha cumplido con su deber, el moro puede irse". Además desvían la atención de Irak y de Afganistán. EUA y EU no deben intervenir. Será suficiente proporcionar armamento oficial o inoficialmente. En el interino tal vez consigan un contrato para la explotación de los yacimientos de hierro en Afganistán.

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  2. Sin dudas el efecto dominó de las revueltas no hacen sospechar que alguna fuerza se mueve por debajo. Pero creo que son cambios civilizacionales que revelan la necesidad de hombres y mujeres de tener una trato digno y de gozar de libertad. Aunque sería deseable, en un mundo ideal, que las cosas sigan el curso que deben seguir, la realidad demuestra la imperfecta interdependencia y permanente contienda entre potencias por asegurar sus intereses globales.

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  3. esta perfecto que analises este tema desde esa perpectiva porque estados unidos , quiere tomar el liderazgo de los conflictos en esta zona del medio oriente, bueno lo primero que hay decir es que aqui esta acentado el 58% del petroleo del mundo, que los eua consumen el 25 % de todo el petroleo que se produce en el planeta y que china cada vez mas requiere petroleo para produccion, en estos territorios se mueven el comercio mundial entre oriente y occidente . Ahora ellos dedican grandes cantidades de recursos y estudios tanto en pentagono como en las academias militares de otan para hacer estudios por sus oficiales sobre las areas de probables conflictos en prevision de su politica exterior, armamentista , expansionista y para asegurar siempre la hegemonia mundial. el hecho ya fue estudiado no hoy que esta ocurriendo sino hace 35 o 40 años atras . recordemos que la otan esta en manos de eua y sus miembros solo cumple sus dictados , y tratado del atlantico norte es el organo politico hegemonista y expansionista de esta organizacion militar belicista que su principal fin es promover guerra y vender tecnica militar , que produce el complejo militar industrial de eua y europa occidental. hoy la crisis economica que atraviesa el sistema economico de estados unidos requiere mayores ingresos para compensar la perdida de liderazgo que va perdiendo tiene recurrrir al uso de la fuerza para obtener mayores recursos energeticos y hacerse con el petroleo y gas natural que hay en estas naciones . para enmascarar su intervencionismo usando a otros han controlado los conflictos de tunez y egipto que tarde o temprano se darian, pero ellos los estados unidos los controlaron habilmente poniendo en el poder a figuras a fines a ellos y sofocando estas revueltas con promesas de derechos humanos y democracia, lo haran de misma manera que se hizo aqui con los otros paises afines a ellos en el estrecho de ormuz y golfo persico. la explotacion del exito de su intervencioninsmo es libia alli si rendiran sus reditos la mano larga de cia y el pentagono. el gobierno libio ingenuamente se encanto hace 7 u 8 años con la apertura que le dio eua y ue , hoy estan pagando la consecuencias de su ingenuidad.

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  4. Ingenuidad no creo... Algo que tenemos que tener claro es que la "naturaleza" de las naciones en su política exterior consiste en defender lo que definen como su Interés Nacional, y en la medida en que una nación se expande y prospera de igual forma lo hacen sus intereses nacionales en el exterior. En este asunto no hay buenos ni malos, solo naciones persiguiendo la promoción y protección de sus intereses transnacionales. Y el manejo de dicha política exterior debe cumplir criterios políticos realistas, no ideológicos. Por lo tanto es completamente natural que, siendo Libia un proveedor importantísimo de petróleo para Europa, los países de Occidente procuraran una relación funcional con Gadafi tomando en cuenta la importancia estratégica del petróleo libio y de la modulación de su propio comportamiento internacional. Es decir, Gadafi decidió jugar con la reglas planteadas por Occidente. Pero, como lo menciono en el artículo, la configuración autoritaria del orden político interno de Libia siempre fue "una piedra en el zapato" de EUA (y esto es aplicable a buena parte de los estados arabes), por lo tanto siendo que el estallido social es el resultado del resentimiento acumulado por dicho orden, EUA esta ubicandose en la posición correcta al apoyar a los protestantes.

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