22 de septiembre de 2011

Pragmatismo Político en la Juventud Nicaragüense: Teoría de la Conexión Invisible

            En la búsqueda permanente por hacer sentido de nuestra realidad, y por explicar la misma, nos encontramos con tan variadas y subjetivas percepciones como individuos habitan en ella. Y es que el ámbito subjetivo de la política desafía la observación de dimensiones colectivas para la extracción de significados de dicha realidad. Sin embargo, es posible apreciar una "conexión invisible" que subyace en el comportamiento, las expectativas, las aspiraciones y orientaciones  de un importante número de personas en Nicaragua. Como segmento social hago referencia a la juventud en su sentido más amplio.
            Este esfuerzo teórico persigue realizar un retrato de la cultura política de los jóvenes nicaragüenses, partiendo de la dimensión colectiva de sus aspiraciones, expectativas e intereses. Sin embargo, es probable que la explicación de la Conexión Invisible aquí presentada no sea exclusiva a la realidad nicaragüense, sino que describa también la situación de otros países latinoamericanos, dados los retos y desafíos históricos, económicos, sociales y políticos que guardan en común la totalidad de la región.
            La categoría “Conexión Invisible” puede ser definida como un conjunto de orientaciones, actitudes y fijaciones –no reconocidas amplia y abiertamente- que comparten la mayoría de jóvenes en Nicaragua.
Socialización política intergeneracional y la reproducción del Sistema Político.
            Como fenómeno sistémico, la conexión invisible tiene su condición preexistente en un entorno de socialización política intergeneracional que consiste en la tendencia del sistema político nicaragüense de preservar las relaciones sociales de poder existentes sobre las nuevas generaciones. Se trata de los trasnochados, pero completamente naturales, esfuerzos de las élites políticas por reproducir los valores, las estructuras y las interacciones de poder sobre los nuevos jóvenes.
            Una manifestación de esta relación que superficialmente aparenta ser fortuita, o con limitado significado político, es la noción de "irrelevancia histórica”, en la que los jóvenes nicaragüenses no logran percibir un papel histórico determinante para sí mismos. Esto no significa que los jóvenes sufran de algún tipo de enajenación colectiva, o de adormecimiento intelectual, sino que tanto sus aspiraciones, expectativas e intereses, como sus variadas visiones del mundo no coinciden con las  dinámicas del sistema político  existente.
            La configuración dominante del sistema político nicaragüense preserva el comportamiento y expectativas políticas juveniles dentro de cierto espectro "no institucionalizado" considerado como “aceptable” por sus unidades participantes. Es decir, los jóvenes encuentran su ámbito de acción, condicionado por los valores políticos dominantes en el sistema. De aquí surge también el rasgo de "secretividad"' o "no reconocimiento abierto" de la conexión invisible que vincula a la juventud consigo misma.
Propiedades de la “Conexión Invisible”.
            La conexión invisible, como categoría analítica, se propone englobar una serie de fijaciones "secretas" que originan la acción política de los jóvenes de hoy en nuestro país, y que en una dimensión colectiva contiene potencial cohesionador. La misma presenta tres propiedades básicas que sirven para retratar la cultura política de los jóvenes.
Prescindencia de concepciones ideológicas deterministas:
            La juventud nicaragüense no se debate entre modelos ideológicos deterministas para la construcción de su visión del entorno, y el posterior establecimiento de acciones en consecuencia. Dicha visión, de forma más o menos difusa, establece un constructo ideológico fundado sobre la valoración subjetiva de la propia realidad circunstancial del sujeto en cuestión, y no de lo que la dimensión colectiva de dicha realidad debería ser.
            Ciertamente, puede surgir la interrogante de cómo los jóvenes determinan por quién votar, como manifestación ideológica. Para determinar tal comportamiento es necesario observar la dicotomía existente entre Ideología y Orientación Partidaria.
            Los jóvenes determinan su orientación partidaria, no basados en afinidad ideológica, sino en un comportamiento socialmente aprendido (en el seno familiar, por lo general) que clasifica la política como una lucha permanente entre “los buenos y los malos”. Es decir, las actitudes juveniles hacia objetos políticos guardan mayor similitud con la moral que con la política. De este modo, podemos apreciar un divorcio entre la orientación partidaria y la construcción  ideológica real de los jóvenes.
Orientación hacia la potenciación de lo que se percibe como interés propio:
            Sin importar los sistemas de valores, la educación o las experiencias, los jóvenes actuales tienen una orientación política “silenciosa" hacia la maximización de lo que se percibe individualmente como beneficio o interés propio –el mismo puede tratarse de: provecho económico, reconocimiento, seguridad, etc.-. De este modo, la toma de decisiones que originan la acción política se encuentra íntimamente relacionada con criterios de juego “minimax", en el que se procura minimizar el riesgo o costo percibido, y maximizar el beneficio esperado (Gastaldi, 1998).
            De este modo, los jóvenes que deciden participar proactivamente en instituciones políticas -sean partidos políticos, organizaciones de la sociedad civil, Estado, entre otros- realizan una cuidadosa valoración sobre los beneficios concretos que de ello pueden devenir. De esta forma, podemos apreciar una vez más la verdadera naturaleza del ideario político juvenil.
Pragmatismo político como regulador moral real:
            Visto desde sus aspiraciones, expectativas e intereses, los jóvenes nicaragüenses guardan dentro de sí un constructo ideológico de pragmatismo político como regulador moral “no reconocido" abiertamente, en el que la tendencia de descartar ideologías deterministas y de maximizar el beneficio propio al costo mínimo, constituyen rasgos definitorios. Sin embargo, el secreto público de la conexión invisible -en tanto que forma parte del conocimiento común, pero que no se reconoce abiertamente- es un fenómeno colectivo “no institucionalizado”, que es tácitamente rechazado por la moral predominante en el sistema político existente.
            Habiendo arrojado luz sobre la presencia abstracta de la Conexión Invisible y su significado político-ideológico, podemos procurar hacer lo que en última instancia la Ciencia Política siempre busca lograr, y es predecir lo que sucederá a través del planteamiento de escenarios hipotéticos.
            El primer escenario observable consiste en la continuación de la relación de socialización política intergeneracional existente que produciría a su vez dos fenómenos simultáneos: por una parte, los jóvenes que se integren efectivamente al sistema político entrarán en una crisis de identidad política al cabo de algunos años, al no detectar congruencia entre su visión del mundo y la identidad política institucional de la que forman parte; y por otra, los jóvenes que sean más o menos asertivos respecto de la Conexión Invisible pueden construir una suerte de nueva propuesta ideológica formal que declare una escisión intergeneracional y asuma un papel histórico de renovación sistémica. Esta situación, ciertamente podría desembocar en una transformación caótica y violenta de las estructuras políticas nacionales.
            El segundo escenario plantea una revisión profunda, por parte de las instituciones políticas, tomando en cuenta las nuevas realidades presentes en la cultura política juvenil nicaragüense, que culmine en la transformación paulatina tanto del sistema político, como de las relaciones sociales de poder y de los modelos ideológicos, que preserven valores morales y éticos para la conducción positiva y ordenada del ímpetu juvenil, ya que la Conexión Invisible no presenta en sí, reguladores morales y éticos positivos que eviten el eventual surgimiento de una especie de filosofía política radical de mercado entre las nuevas generaciones.
            La renovación política e ideológica nicaragüense es un proceso inevitable y completamente natural. Sin embargo, la configuración del sistema y las estructuras políticas que de dicho proceso resulten, estarán definidos en buena medida por los liderazgos que conduzcan la transición intergeneracional y el nivel de consenso social con que esto suceda. Ya que dicha transición contiene, tanto, potencial para el caos y la violencia, como para la positiva actualización política nacional.
 

Por: Luis Campos Pérez


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